Introducción a Extranjia
Extranjia es un país extraño. Para los que gustan de los mapas la cartografía, Extranjia se encuentra entre los -100° N y los +100° S de Latitud, y los 390° E y 440° W de Longitud. Un lugar inesperado para un país, sin duda, pero allí es donde han decidido habitar sus habitantes a raíz del Plan de Allá-la-tierra.
Los habitantes de Extranjia reciben el controvertido gentilicio de extranjeros. Son gente pacífica, respetuosa y tolerante (aunque, por supuesto, hay excepciones), lo que no les impide ser firmes en sus convicciones (hay, incluso, quien los describiría como en extremo necios). Debido a ello hay serias divisiones y confrontaciones entre los extranjeros del norte y los extranjeros del sur, lo que se ve exacerbado por el hecho de que los extranjeros son profundamente amantes de la libertad, así como de su independencia y su soberanía.
A pesar de ser un país extremadamente rico, Extranjia, para no herir susceptibilidades, no tiene Producto Interno Bruto, por lo que todos sus habitantes son pobres, aunque de pobres no tengan nada.
La economía extranjera es una curiosa quimera, tan disparatada como diversa. Se le conoce como economía de las cadenas (nombre paradójico dado el natural de los extranjeros), y merece la pena estudiarla, aunque ningún estudioso se ha abocado a tan demencial tarea.
Tienen toda clase de climas y relieves: hay montañas, valles y báratros; océanos, ríos, lagos, desiertos, selvas, bosques, pastizales. Como todo el mundo, se enfrentan a la desertificación y al efecto invernadero, pero todo ello no parece causarles problemas ambientales.
En fin: Extranjia es un país de contrastes en el que me gusta pasear y regodearme, de tanto en tanto, y observar las extrañas cosas que allí suceden, tan extrañas que hay quien dice que todo lo he inventado yo.